Y ahora… ¿Con quién dejamos a los niños?

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Y ahora… ¿Con quién dejamos a los niños? es una de las grandes preguntas que todos los padres nos planteamos cuando llega la hora de dejar a los peques, porque por imperativos laborales, familiares u otro tipo de obstáculos no nos permiten estar con los lechones todo el tiempo que desearíamos. Todo esto sabiendo que, ¿quién mejor para cuidarlos que nosotros mismos? aunque en alguna ocasión, más por el club de @malasmadres que por falta de amor, les “regalaríamos al mejor postor” con los ojos cerrados.

Una de las opciones que nos planteamos en un primer momento siempre es un familiar. En este caso, como madre que soy, os diré que las abuelas siempre son la primera diana en nuestros dardos de la súplica porque sabemos como funcionan, como cocinan, como educan y la forma tan cariñosa de malcriar a los chiquitines de la casa.

Pero cuando esta posibilidad queda fuera de nuestro alcance empezamos a crear una vorágine de pensamientos de angustia, miedos e inseguridades porque cualquier sitio o persona nos parece poco. Pero…¡¡sorpresa!!! Todos pasamos por lo mismo. Así que… ¡manos a la obra!

En primer lugar, si el pequeño aun no cumple con una edad “respetable” (no me mal interpretéis, la mayoría de edad todavía queda lejos) para acudir al cole, hay multitud de guarderías donde pueden pasar tiempo generando así un desarrollo afectivo, cognitivo y académico, además de desarrollar la comunicación y las relaciones con otros niños que favorecen su desarrollo en las interacciones sociales.  Las opciones son de los más variopintas, guarderías por horas, por medias jornadas, jornadas completas e incluso se ofrecen guarderías por si necesitamos salir a horas intempestivas a hacer yoga y que el niño esté protegido y bien cuidado.

La cosa cambia cuando el peque está en edad de escolarización, (el tiempo pasa rápido pero todavía le quedan unos años para llegar a la universidad, ¡no os agobiéis!) ya que es impepinable desprendernos de él y que comience su propia vida en sociedad. Entonces empezaremos pensando si lo mejor es un centro privado o público, buscaremos cercanía del domicilio o bien centros en los que los autobuses escolares hagan la ruta más rápida para que vuelvan a casa lo más rápido posible y achucharlos como si viniesen del viaje más largo de su vida. Pero os comentaré que si como yo tenéis un reloj con gps (en este caso un modelo Superior SaveFamily), podréis ir viendo por donde va para que la espera no se haga tan larga o incluso hablar con el mientras está en el bus.

Otro aspecto importante a la hora de elegir centro escolar son las condiciones físicas, un centro donde los peques se encuentren arropados, cómodos, seguros… y no se vean sobrepasados por los grandes espacios ni invadidos por alumnos más mayores.

Además, miraremos si el centro escolar dispone de comedor según las necesidades que nosotros como padres tengamos o el nivel de estrés que nos provoquen a la hora de comer por lo “buenos-comedores” que nos han salido.

Los profesores es otro aspecto que valorar ya que si conocemos el centro escolar habrá un montón de opiniones de lo más grandilocuentes para educar allí o no a tu niñ@. De lo contrario nos enfrentaremos a un gran misterio e iremos un poco a ciegas, aunque en estos tiempos con Internet más de una opinión puede aparecer mágicamente en nuestro buscador de Google.

Estas y otras muchas, muchas, muchas cuestiones irán surgiendo a lo largo de toda su etapa escolar. Bueno, en realidad, las cuestiones creo que no acaban aun cuando ya se han ido de casa.

¡Ah!, la etapa universitaria la dejaremos para dentro de unos años 😊 😊

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