Modelos de Reloj

Beneficios de una mascota en los más pequeños

Desde que la pandemia llegó a nuestras vidas, cada vez son más las familias que deciden añadir un amigo peludo a su hogar. Es más, desde el año 2020, la adquisición de animales de compañía se ha disparado un 44%. Y es que las mascotas pueden llegar a aportar una cantidad de beneficios innumerables, especialmente a los niños y niñas de la casa.

A rasgos generales, la compañía de un animal es capaz de mejorar la calidad de vida de las personas. Son capaces de aumentar nuestra longevidad, nos ayudan a cuidar de nuestro equilibrio físico y mental, además de reducir el estrés y servir como un gran apoyo para las personas que padecen de ansiedad o depresión. Pero en los niños, un animal de compañía juega un rol todavía más importante, porque contribuye en su desarrollo educativo y social. Ya que les obliga a aprender a asumir una responsabilidad y aprender valores como el respeto hacia los demás, aumenta su autoestima y mejora su integración en la familia. Además, los animales desarrollan la capacidad en los niños de cuidar de alguien y fomentan el sentimiento de seguridad. Cualidades indispensables a desarrollar en el primer ciclo de vida de cualquier niño para conseguir un correcto equilibrio emocional.

Cuando a un niño se le pregunta por la relación que tiene con su peludo, esta relación es asociada con las siguientes tres palabras: “cuidar”, “alimentar” y “jugar”. Estos son los valores de responsabilidad que las mascotas transmiten a los más pequeños. Y a medida que los hijos crecen se les pueden asignar distintas tareas de acuerdo a su edad para el cuidado del animal. Por ejemplo, cuando son pequeños pueden encargarse de su alimentación, cepillarlos y lavarlos. Y a medida que crecen se le pueden asignar tareas de mayor responsabilidad como pasearlo o llevarlo al veterinario para las revisiones anuales.

Un perro o gato, puede servir como un método para educar al niño o niña sobre la responsabilidad, lo cual luego se puede trasladar a otros aspectos de la vida. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que al principio será necesario ayudarle y recordarle las responsabilidades que tiene hacia su nuevo amigo. Es importante que el niño no entienda a su perro como un juguete, sino que se trata de un miembro más de la familia con el que puede jugar y divertirse, pero que a la vez tiene que cuidar. Pues si se entiende como un capricho, en un futuro se puede acabar produciendo el abandono del animal.

Además del sentido de la responsabilidad, los niños pueden obtener muchos beneficios de una mascota. Las personas que han podido disfrutar durante la niñez de un animal de compañía aprenden valores como la compasión y la empatía, cualidades que ayudan a mantener relaciones sociales positivas. Un perro o un gato sirve como estabilizador emocional, contribuyendo a fomentar la alegría y eliminar la tristeza, así como disminuir los miedos que son normales en la infancia.

De acuerdo con un estudio realizado por la Fundación Affinity, para el 46% de los niños el animal es percibido como su mayor fuente de apoyo emocional después de sus padres. Los niños son capaces de establecer vínculos afectivos muy fuertes con el animal y así logran superar sensaciones de miedo y tristeza con mayor facilidad. Pues el niño recurrirá al perro cada vez que sienta emociones negativas. Un perro o gato puede llegar a convertirse en una fuente de consuelo en la misma medida que sus padres.

Además, el 50% asocian a su perro como un compañero de juegos. Cuando niño y perro realizan este tipo de actividades juntos, el perro es capaz de aumentar los niveles de serotonina en el niño, la hormona de la felicidad.

A nivel socioeducativo, el contacto diario con los animales desarrolla la creatividad, la curiosidad y el aprendizaje en los niños. Además les ayudan a desarrollar el sentido de la convivencia y el respeto hacia los demás.

Un perro también puede ser un aliciente para su hijo para salir a la calle y realizar actividad física, en lugar de estar todo el día jugando a videojuegos. En el caso de los perros, la mayoría de las razas requieren al menos de dos horas de actividad física diarias. Lo cual es una excelente excusa, para que el niño salga a jugar con su perro al parque y jueguen a lanzar la pelota. Con lo cual una mascota es capaz de reducir el sedentarismo.

Pero ese no es el único beneficio que aporta para la salud de los pequeños de la casa. Está científicamente demostrado que la compañía de un peludo es capaz de regular la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Simplemente sentándose a su lado y dándole muchos mimos. Además, para los niños con problemas de conducta, reducen su agresividad, mejoran su destreza motora, la interacción verbal y aumentan la atención y la memoria.

Por último, en los últimos años, debido al cambio climático cada vez somos más alérgicos y a edades cada vez más tempranas. De acuerdo con la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), el 25% de la población infantil española padece de algún tipo de alergia. Sin embargo, la compañía diaria de una mascota en casa reduce el riesgo de padecer alergias en el futuro, además de fortalecer el sistema inmunológico.

Y en caso de que el niño o cualquier otro miembro de la familia sufra alergia a los perros y gatos, no hay problema, pues existen las razas hipoalergénicas. Una mascota produce alergia debido a la caída del pelo y babear constantemente. Sin embargo hay razas que ni mudan de pelo, ni babean. Entre los perros tenemos razas como el Schnauzer, el Yorkshire Terrier o el Caniche (y los cruces con esta raza). Y entre los gatos contamos con razas como el Gato Bengala, el Siberiano o el Azul Ruso. La compañía de una mascota hipoalergénica puede ayudar a que la alergia al pelo de estos animales desaparezca en un futuro. Además se acabará tener la casa hasta arriba de pelos, aunque será necesario llevarlo a la peluquería con más frecuencia.

En conclusión, una mascota no solo será el mejor amigo del niño, sino que además le aportará una gran cantidad de beneficios para su salud y bienestar. La presencia de un cachorro en una casa con peques es una etapa muy bonita y que, desde luego, marca sus relaciones sociales y personales. Este verano, los pequeños de la casa podrán disfrutar a tope de todo su tiempo libre junto a su nuevo amigo.

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