Modelos de Reloj

Consejos sobre confinamiento saludable con los peques en casa

 

Autor: Sofía Beco Fonseca | Enfermera| @sophiemamindu

Tras dos años de pandemia, conceptos como grupos burbuja, desinfección, confinamiento, PCR o mascarillas, son una realidad en el día a día de nuestros niños. Una realidad que hace unos años consideraríamos ciencia ficción.

Con los protocolos de actuación en constante actualización, son muchas las familias que se enfrentan a inúmeros desafíos organizacionales y emocionales exigiendo de toda la unidad familiar una constante capacidad de adaptación.

En el supuesto de que confinen algún de nuestros hijos, empieza el “rompecabezas” para encajar todas las piezas de lo que supone que es acompañar y cuidar. En la gran mayoría de los casos, los padres tienen como opciones: el teletrabajo, coger un permiso de vacaciones forzadas, días de convenio o excedencia voluntaria para el periodo que dure la cuarentena. Y una vez resuelto el “rompecabezas” nos espera lo más importante: que haremos durante estos 7dias?

Al inicio, el hecho de no poder salir de casa, quedarse a jugar o no cumplir con nuestras obligaciones puede sonar divertido pero rápidamente el aburrimiento se apodera de la situación y hay que tomar medidas para reverter el caos. Así que si no pretendemos llegar a este punto, quizás sería interesante establecer nuevas rutinas para el beneficio de toda la unidad familiar. Contar con la colaboración de los niños para planear las nuevas rutinas será de gran ayuda ya que se sentirán parte del cambio, favoreciendo su aceptación y cooperación. Ajustar nuestras necesidades como padres a la nueva realidad, a las necesidades de nuestros hijos, escuchar y validar sus opiniones, negociar!

Como planes para la nueva rutina podríamos incluir:

  • Mantener rutinas y horarios para dormir y levantarse, higiene personal, comidas (esto permitirá que el día tenga una secuencia y no lleguemos al final del día con la sensación de que no hicimos nada)
  • Cocinar en familia y seguir una alimentación saludable
  •  lleguemos al final del día con la sensación de que no hicimos nada)
  • Vestirse de calle (aunque no vayamos a salir, vestirse de calle nos da otro ánimo y un sentido de diferenciación entre el día y la noche)
  • Establecer horarios de aprendizaje/escuela
  • Propiciar momentos lúdicos y recreativos en familia como hacer alguna manualidad, bailar, ver una película con palomitas…
  • Practicar ejercicio físico en casa (circuitos por la casa con obstáculos, juegos de movimiento, clases de baile online…)
  • Repartir y colaborar en las tareas del hogar acordes a la edad del niño
  • Propiciar tiempo para hablar con familiares y amigos (hacer uso de las tecnologías para acercar quien está lejos)
  • Dejar un espacio de reflexión en el que cada elemento de la familia pueda expresar lo que siente, algo que ha sucedido (bueno o malo), miedos o inquietudes, pero también reflexionar sobre lo bonito y positivo que nos deja esta semana de convivencia al 100%, tiempo de calidad, disfrutar de la familia y oportunidad para conocerse mejor… Muchas veces, los niños no son capaces de entender lo que sienten o de poner nombre a emociones como la “rabia” o al “miedo”. Reflexionar a su lado, poner nombre y validar sus emociones tendrá efectos positivos sobre su salud mental.

En este periodo seguramente existirán momentos de dificultades y tensión, días más o menos fáciles, de ahí la importancia de flexibilizar. Encontrar alternativas siempre y cuando sea posible y dentro de las reglas establecidas en cada unidad familiar. Las reglas, ayudan a establecer un orden y regulan la convivencia con el fin de evitar conflictos.

En este periodo de confinamiento, también es importante para nosotros como padres, tener un tiempo exclusivo para nosotros mismos, cuidar nuestra salud mental. Saber establecer prioridades antes que el estrés, cansancio o monotonía nos invadan. Apartar por momentos la identidad de padres, dedicarnos al auto cuidado, leer o meditar nos podrá ser de gran ayuda.

Convivir con el confinamiento supone adaptar nuestro día a día a nuevas situaciones, nuevos retos, reestructurar rutinas, gestionar nuestras propias emociones y acompañar las de nuestros hijos. No es fácil, mas bien una montaña rusa en la que a lo largo del día hay subidas y bajadas, se viven emociones opuestas. A la vez que nos enfadamos y frustramos porque las cosas no salen como lo esperábamos, también podemos sentir muy intensamente las cosas buenas que nos suceden, como disfrutar juntos de una película en el sofá tapaditos con una manta o darse abrazos eternos. Sea cual sea la realidad en la que cada familia se encuentre y le toque vivir, seguramente todas serán capaces de transformar sus pensamientos, emociones y reflexiones en algo constructivo. Acompañar y cuidar emocionalmente a nuestros niños es tan o más importante que su salud física.

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